1. INDESTRUCTIBLE

Hay momentos en los que la vida parece empeñarse en derribarnos. Golpes, pérdidas, fracasos, responsabilidades y batallas que muchas veces enfrentamos en silencio. Pero ser Indestructibles NO significa no caer ni no sentir; significa aprender a levantarse, a reconstruirse y a continuar por encima de todas la pruebas… Este mensaje busca recordarte que lo que has vivido y que te marcó no tiene por qué destruirte y que por el contrario, aun después de los momentos más difíciles, siempre TENDRÁS que volver a ponerte de pie.

2. NO ENDUREZCAS TU CORAZÓN…

Hay heridas que, cuando no sabemos cómo manejarlas, terminan convirtiéndose en dureza. Aprendemos a callar, a desconfiar, a alejarnos y a creer que mostrar lo que sentimos es sinonimo de debilidad; pero un corazón endurecido también puede alejarnos de quienes amamos y de aquello que realmente importa… Este invitación es para ti Hombre y será un espacio en donde podrás reconocer tus heridas, además te permitrás sentir y comprender que ser un hombre fuerte no significa dejar de tener un corazón apacible.

3. ¡NO ESTAS SOLO!

Existen batallas que un hombre puede llevar durante muchos años sin contárselas a nadie; problemas, responsabilidades, miedos, fracasos y decisiones que muchas veces se enfrentan en silencio; esos mismos que te hacen creer que pedir ayuda es señal de debilidad… Esta conferencia nace para recordarte que no tienes que cargarlo todo solo, hay momentos en los que vas a necesitar detenerte para hablar, dejarte ayudar y recordar que incluso en medio de la prueba, siempre puede existir una mano que te sostenga.

4. EL PLA DE DIOS CAMBIA, SI EL CORAZÓN DEL HOMBRE NO CAMBIA

A veces creemos que porque Dios tiene un propósito para nuestra vida, todo tendrá que suceder exactamente como Él lo trazó o como lo imaginamos, ¡pero no siempre es así!… Dios puede mantener intacta su promesa, sin embargo nosotros con nuestra terquedad, podemos hacer más largo el camino; y un corazón endurecido, una decisión equivocada o nuestra resistencia a soltar aquello que Dios nos pide, pueden hacer que tardemos más en recibir lo que Él ya había preparado para nosotros. Su propósito puede cumplirse, sí… pero el camino hacia él puede estar lleno de heridas, pérdidas y aprendizajes que quizás pudieron ser diferentes.

Esta charla NO es una invitación a preguntarte “¿cuándo Dios cumplirá sus promesa?”, si no más bien a que te preguntes: “¿Qué necesitas cambiar para poder recibirla?”